El autor detalló que “adentro de los muros hay otro mundo, y por lo tanto se habla otro idioma”, para dar lugar a la obra, se nutrió de la experiencia que le otorgaron años de trabajo junto a los internos de la, ahora cerrada, Unidad Penal 2 de Gualeguaychú, donde se desempeñó como médico.
“Me llamó muchísimo la atención desde el primer día que entré a la cárcel, que adentro de esos muros, se habla otro lenguaje. La cárcel esta formada por un binomio de interacción, que es el carcelero y el preso, y entre ambos se forma una relación muy particular. En la Unidad Penal 2, convivían, no solamente internos locales, sino de otros países, lo que generaba un intercambio cultural. Ese micromundo me pareció interesantísimo”, relató.
La obra denominada “El antilenguaje carcelario” está referida a un lenguaje que se construye en “rebeldía al otro lenguaje”. “Lo que busco a través de este libro, es despertar ganas de seguir investigando y de escucharnos”, explicó.
Uno de los aspectos llamativos que destacó del lugar, es el cambio de significado a las palabras habituales. “La razón, aunque nadie la explica, es más que lógica”, aseguró. Por ejemplo, el huevo de la gallina, es conocido como “producto”.
Castillo sostuvo que, en su condición de médico, se generó una relación interesante con los presos, y que su libro no pretende convertirse en una obra científica, pero contiene anécdotas interesantes.