Saltar menú de navegación Teclas de acceso rápido
{{dayName}} {{day}} de {{monthName}} de {{year}}
Máxima Online Radio

Droga en Gualeguaychú: ¿Quién la trae? ¿Quién la distribuye? ¿Quién se queda con millones? Y ¿quién está mirando?

El narcomenudeo deja una pregunta que Gualeguaychú ya no puede seguir esquivando: dónde comienza la cadena, quién la sostiene y hasta dónde llega.

27 Sep, 2026, 10:09 AM

Hay preguntas que ya no pueden seguir escondidas debajo de la alfombra.

 

Gualeguaychú tiene un problema con la droga.

 

La pregunta es cuánto interesa realmente este problema.

 

Porque cuando la droga aparece una y otra vez, cuando el consumo problemático preocupa a familias enteras y cuando los procedimientos policiales se multiplican, ya no alcanza con hablar del “vendedor del barrio”.

 

Hay que mirar mucho más arriba.

 

EL NARCOMENUDEO ES LA PUNTA DEL ICEBERG.

 

El vendedor pequeño no fabrica la droga.

 

No decide cuánto entra.

 

No controla las rutas.

 

No maneja millones.

 

Es apenas una pieza de una estructura mucho más grande.

 

Por eso la pregunta es inevitable:

 

¿Quién ingresa la DROGA a Gualeguaychú?

 

¿Quién recibe?

 

¿Quién almacena?

 

¿Quién distribuye?

 

¿Quién financia el negocio?

 

¿Dónde termina el dinero?

 

Porque si existe una red de comercialización, alguien está detrás.

 

Y si alguien está detrás, hay que encontrarlo.

 

LA DROGA NO PREGUNTA CUÁNTO GANÁS

 

Hay un mito que también debemos romper.

 

La droga no pertenece exclusivamente a los barrios pobres.

 

Está donde hay consumidores.

 

Puede estar en una esquina de la periferia, pero también en barrios privados, sectores de alto poder adquisitivo, lugares de diversión y ámbitos donde nadie sospecharía.

 

El adicto pobre tiene un problema.

 

El adicto con dinero también.

 

La diferencia es que uno muchas veces queda expuesto mucho antes que el otro.

 

Por eso combatir el narcotráfico exige mirar toda la ciudad.

 

No solamente las zonas más vulnerables.

 

¿Y LOS GRANDES?

 

Esta es la pregunta que debería hacerse cada vez que se anuncia un procedimiento.

 

¿Cuántos detenidos eran verdaderamente parte de una estructura?

 

¿Cuántas investigaciones llegaron al proveedor?

 

¿Cuántas llegaron al financista?

 

¿Cuántas permitieron identificar a quienes manejan el negocio?

 

¿Cuánto dinero fue decomisado?

 

¿Cuántos bienes fueron secuestrados?

 

¿Cuántas causas terminaron con condenas firmes?

 

Porque una estadística de allanamientos puede ser importante.

 

Pero desarmar una organización criminal es otra cosa.

 

TODOS VEN, PERO NADIE VE NADA.

 

La frase puede sonar dura, pero expresa una sensación que atraviesa a muchos ciudadanos:

 

“Todos ven, pero nadie ve nada”.

 

Si esa percepción existe, el Estado tiene un problema.

 

Porque la seguridad no se construye solamente con patrulleros.

 

Se construye con investigación.

 

Con inteligencia criminal.

 

Con controles.

 

Con tecnología.

 

Con información compartida.

 

Con seguimiento patrimonial.

 

Con fiscales y jueces dotados de recursos.

 

Y, fundamentalmente, con instituciones que funcionen.

 

¿CORRUPCIÓN? QUE SE INVESTIGUE

 

El narcotráfico mueve dinero.

 

Y donde existe mucho dinero ilegal aparece inevitablemente el riesgo de corrupción.

 

Eso no significa que todo funcionario sea corrupto ni que exista una relación comprobada entre políticos y narcotraficantes.

 

Pero sí significa que cuando aparecen indicios concretos, deben investigarse hasta las últimas consecuencias.

 

¿Hubo protección?

 

¿Hubo filtración de información?

 

¿Hubo funcionarios que miraron hacia otro lado?

 

¿Hubo negocios utilizados para lavar dinero?

 

¿Hubo financiamiento ilegal?

 

Si existen pruebas, que aparezcan.

 

Si no existen, que se descarte.

 

Pero la respuesta no puede ser el silencio.

 

UNA PROPUESTA QUE ABRE OTRO DEBATE

 

También se ha planteado la posibilidad de establecer controles toxicológicos para funcionarios de los tres poderes del Estado.

 

Es una propuesta fuerte y jurídicamente discutible.

 

Y precisamente por eso merece un debate serio.

 

No se puede combatir una conducta ilegal violando derechos constitucionales.

 

Cualquier mecanismo de control debería respetar la privacidad, la dignidad, la igualdad, el debido proceso y las garantías fundamentales.

 

Pero tampoco debería existir un Estado que exija controles a todos los ciudadanos y se niegue a discutir mecanismos de transparencia para quienes ejercen funciones públicas.

 

Control sí. Abuso no.

 

LA SALUD DEL ADICTO

 

Hay otra batalla que no puede perderse.

 

La persona adicta necesita tratamiento.

 

Necesita contención.

 

Necesita una familia acompañada.

 

Necesita profesionales.

 

Necesita oportunidades para salir del consumo.

 

Pero quien lucra con esa vulnerabilidad debe enfrentar la respuesta del Estado.

 

No es lo mismo consumir que vender.

 

No es lo mismo necesitar ayuda que hacer negocio con la destrucción de otra persona.

 

GUALEGUAYCHÚ NECESITA RESPUESTAS

 

No discursos.

 

No slogans.

 

No fotografías de procedimientos.

 

Respuestas.

 

¿Cuántas causas por narcomenudeo existen?

 

¿Cuántas investigaciones apuntan a organizaciones mayores?

 

¿Cuánta droga ingresa?

 

¿De dónde viene?

 

¿Quién la distribuye?

 

¿Cuánto dinero mueve?

 

¿Cuántos bienes fueron decomisados?

 

¿Cuántas personas reciben tratamiento por consumo problemático?

 

¿Cuántos recursos tienen las fuerzas de seguridad?

 

¿Cuántas investigaciones terminaron llegando a los responsables que están por encima del vendedor de la esquina?

 

Son preguntas legítimas.

 

Y la sociedad tiene derecho a formularlas.

 

PORQUE EL SILENCIO TAMBIÉN GENERA DESCONFIANZA

 

A más de cuatro décadas del regreso de la democracia, la Argentina sigue enfrentando un fenómeno criminal que muta, se adapta y busca nuevos territorios.

 

Gualeguaychú no puede creer que está al margen.

 

Tampoco puede resignarse.

 

La ciudad necesita una estrategia integral.

 

Prevención.

 

Salud.

 

Educación.

 

Seguridad.

 

Justicia.

 

Investigación.

 

Inteligencia criminal.

 

Control patrimonial.

 

Todo junto.

 

Porque atacar solamente al último eslabón puede generar titulares.

 

Pero llegar al verdadero poder económico detrás del negocio es lo que puede modificar la estructura.

 

Y entonces vuelve la pregunta que nadie debería esquivar:

 

¿QUIÉN TRAE LA DROGA A GUALEGUAYCHÚ?

 

¿QUIÉN LA DISTRIBUYE?

 

¿QUIÉN SE ENRIQUECE?

 

¿Y QUIÉN ESTÁ FALLANDO EN DETENERLOS?

 

Porque si la droga avanza y el Estado solamente corre detrás,

 

El problema no es solamente que haya más narcos.

 

El problema es que la sociedad puede terminar preguntándose si quienes deberían controlar el fenómeno están llegando tarde.

 

Y en una ciudad que quiere vivir segura, esa pregunta ya no puede ser ignorada.

 

POR AHORA, LA PREGUNTA SIGUE ABIERTA.

 

¿ESTÁ GANANDO EL ESTADO O ESTÁN GANANDO LOS NARCOS?

 

Por Ariel Heidenreich.

Teclas de acceso