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Bioingeniero repatriado, en Entre Ríos aplica tecnología para tratar el dolor en pacientes

“La calidad de los profesionales formados en Argentina y en las universidades públicas no tiene comparación en el mundo”, destacó el profesional.

17 Oct, 2026, 13:44 PM

José Biurrun Manresa se formó en la Universidad Nacional de Entre Ríos, realizó un doctorado en Dinamarca y regresó al país en 2016 a través del Programa Raíces.

 

Manresa y un grupo de colegas lideran investigaciones sobre el dolor crónico y desarrollan una tecnología de diagnóstico accesible. Buscan evitar que deriven en complicaciones graves.

 

José Biurrun Manresa, nacido en Salta, llegó a Entre Ríos en el año 2000, cuando tenía 17 años. Eligió estudiar Bioingeniería en la UNER y se graduó en 2007. “Mis padres me trajeron y me quedé adoptado en Entre Ríos”, recordó. Tras graduarse, obtuvo una beca para realizar un doctorado en Ciencia y Tecnología Biomédica en la Universidad de Aalborg, Dinamarca. Sin embargo, años después surgió la posibilidad de regresar a la Argentina y no lo dudó.

 

Programa Raíces

 

“Me quedó la sensación de que las cosas que aprendí en Dinamarca las podía hacer aquí, y que era solo una cuestión de voluntad y de recursos”. En 2015 se postuló al Programa Raíces, iniciativa que repatriaba científicos argentinos que trabajan en el extranjero, con el objetivo de promover el desarrollo científico argentino. Biurrun Manresa regresó al país en 2016, junto con otros investigadores repatriados.

 

Investigar el dolor para mejorar los tratamientos

 

Biurrun Manresa es bioingeniero especializado en neurofisiología clínica. Actualmente estudia los mecanismos que generan y mantienen el dolor en el cuerpo de los pacientes. Su trabajo articula la investigación básica con la práctica clínica y necesita la colaboración de médicos, kinesiólogos, enfermeros y otros profesionales de la salud, ellos son quienes mantienen el contacto directo con los pacientes que padecen las distintas patologías.

 

“Ese conocimiento se construye desde abajo, arrancando inclusive desde las propias células hasta que llegan al paciente”, explicó. El investigador destacó que comprender los mecanismos del dolor permite desarrollar mejores herramientas de diagnóstico y tratamiento, y sostiene que la investigación básica constituye un paso fundamental para trasladar el conocimiento científico a soluciones reales.

 

Del laboratorio al hospital: más de 120 pacientes tratados

 

Uno de los avances de su equipo se desarrolló junto con profesionales del Hospital de la Baxada Doctora Teresa Ratto, en Paraná.

 

Los profesionales impulsaron un ensayo clínico financiado por el CONICET para evaluar el tratamiento con plasma rico en plaquetas en pacientes con dolor de rodilla por Artrosis.

 

Durante los últimos tres años del proyecto, fueron tratados más de 120 pacientes, con resultados que el investigador calificó como “Muy, muy buenos”.

 

La experiencia permitió avanzar en la creación de una Unidad de Investigación donde los médicos pueden desarrollar ensayos clínicos y aplicar sus resultados en la atención.

 

“La interacción que tenemos entre los profesionales académicos y de salud de la provincia se potencia porque podemos detectar los problemas que tienen los pacientes y generar soluciones”, señaló. Actualmente, el grupo reúne a cerca de 20 personas entre investigadores, docentes, estudiantes avanzados y doctorandos.

 

Una tecnología accesible para detectar alteraciones de la sensibilidad

 

Otra línea de trabajo busca desarrollar un dispositivo que ayude a los médicos a diagnosticar patologías como por ejemplo la neuropatía asociada a la diabetes y la fibromialgia.

 

En determinados casos, la sensibilidad del cuerpo se pierde por algunas patologías. En estos casos, evaluar la sensibilidad requiere de estímulos térmicos controlados mediante láser, una tecnología que Manresa definió como “costosa y compleja”. El equipo propuso reemplazar ese estímulo por uno basado en radiofrecuencia, con el objetivo de obtener resultados diagnósticos comparables mediante una alternativa menos costosa y más accesible.

 

“Nosotros comenzamos nuestro desarrollo tratando de reemplazar ese estimulo térmico generado por el láser, por un estímulo de radiofrecuencia que también genera calentamiento, pero es mucho más factible de realizar en un contexto más sencillo y más barato y más controlable. Tratamos de reemplazar una tecnología por otra”, describió.

 

El proyecto comenzó con financiamiento de la Universidad Nacional de Entre Ríos, UNER, y logró con mucho esfuerzo avanzar hacia una posibilidad de patentamiento en 2019.

 

Para escalar su desarrollo, Biurrun Manresa y sus colaboradores conformaron una empresa de base tecnológica en Oro Verde, aunque todavía no consiguieron asegurar la inversión que necesitan para continuar. “Seguimos insistiendo para poder pasar a una escala más grande, que requiere de un capital más grande. El horizonte a largo plazo es generar un dispositivo que sirva como un sistema de alarma cuando la sensibilidad se vea alterada y que pueda consultar el paciente con su médico, para controlar ese síntoma y que después no derive en laceraciones o amputaciones”.

 

“La Argentina es el mejor país del mundo”

 

Biurrun Manresa definió a la provincia de Entre Ríos como “su lugar en el mundo” y reivindicó el rol de la Universidad pública y de los profesionales que se formaron en la UNER.

 

“La calidad de los profesionales que se forman en la Argentina y en las universidades públicas no tiene comparación en el mundo y lo digo con conocimiento”, afirmó el investigador y agregó que “las cosas que uno aprende en la Universidad en términos de esfuerzo, pensamiento y sacrificio, son cosas que no se pueden aprender en otro lugar. Y esto no es en desmedro del trabajo diario, pero es un valor agregado el paso por la universidad, inclusive si por circunstancias ajenas a uno, no pudieran terminar la carrera”.

 

Pese a las dificultades para conseguir financiamiento y sostener proyectos de largo plazo, resaltó la resiliencia de los argentinos. “Soy un convencido de que Argentina es el mejor país del mundo. Tiene problemáticas que son contextuales. Hay algo por debajo de todo que tiene que ver en términos de resiliencia, o de recibir a la gente que viene de afuera que no se encuentra en otro lugar”, indicó.

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