“Es un trabajo de meses, se arranca con la idea sobre si se va a hacer el stand o no, y saber si hay una cantidad de padres que se sumen para semejante trabajo, se arranca para trabajar”, expresó la mamá.
Entre los roles, los padres y estudiantes se organizaron para trabajar en la parrilla, o en el armado de las empanadas, atención del público, manejo de descartables, decoración del stand, entre otros.
“Se hizo un excelente trabajo y también pudimos demostrarles a nuestros gurises que trabajando en equipo se pueden lograr muchísimas cosas lindas”, indicó la mamá.
Respecto al balance de la jornada, indicó que “este año nos superamos en récord de venta de empanadas. El año pasado hicimos cien docenas, este año hicimos 280. Fue una barbaridad, no lo podíamos creer”, contó Ovalle. Entre las opciones gastronómicas también había opciones de comidas sin TAC y variedades de platos vegetarianos. “La cantidad de gente superó ampliamente a la del año pasado”, resaltó.
Asimismo, destacó la jornada positiva que vivieron los estudiantes. “Los chicos la pasaron re bien, el stand estaba hermoso, había mucho trabajo de ellos ahí. Ellos hicieron la leyenda del Ceibo, fue medio un trabajo de carrozas”, detalló.