Minatta mencionó entre las consecuencias la contaminación del río Uruguay, la contaminación atmosférica, la contaminación visual, la generación de cenizas diarias que puede contaminar las napas y el riesgo de accidentes.
“Es un momento muy clave, donde la diplomacia argentina jugará un rol clave, porque el proyecto todavía no entró a la Comisión Administradora del Río Uruguay”, anticipó la fiscal.
Minatta explicó que el proyecto es observado como “único en el mundo de producción de metanol a esta escala”. Se trata de un nuevo combustible para los autos híbridos, aviones, lubricantes, sin utilizar petróleo.
“Es un proyecto arriesgado y novedoso con ciertas características que preocupan, porque utilizan hidrógeno con grandes volúmenes de agua del río, y carbono con la quema de desechos industriales, y preocupa su tratamiento”, declaró.
Asimismo, resaltó los riesgos de este tratamiento para el medio ambiente y aclaró que son aspectos preocupantes para la población, por la utilización del agua y por la combustión que significa la quema de los desechos industriales.
“Son grandes chimeneas las que se van a instalar, la combustión quedará en el aire. Es inevitable no pensar en Botnia”, comparó. La planta estará ubicada frente al puerto de Colón.
El metanol es una sustancia altamente inflamable. A partir de los primeros datos obtenidos, la fiscal dio inicio a una investigación más profunda para conformar una línea de base que le permita llegar al tribunal internacional, si fuera requerido. También se están tomando muestras de aire. “Conformaremos pruebas para entregar al Estado Argentino por si es necesario litigar”, expresó Minatta.