En el año 2009, el 97 congreso de FAA (Federación Agraria Argentina) aprobó en plenario una declaración con ese título que devino histórico, aportando algunas ideas concretas al respecto: https://intra.ada.gba.gov.ar/intra/infoagua/200910/noticias/286791.html
Hace varios meses que se está estudiando y precisando el actual desarrollo del fenómeno Niño, que va adquiriendo claramente magnitudes graves.
Se anuncian medidas mínimas que, comúnmente, se refieren a áreas urbanas y por sobre todo a la posibilidad de lluvias (limpiar desagües, por ejemplo), pero eso está lejos de ayudar no solo en lo urbano, sino donde más amplia es la afectación económica, aunque sean áreas menos pobladas.
En estos días ya la gente que tiene su economía de subsistencia o apenas algo más, está vendiendo una parte de sus animales o buscando campo para arrendar. Los arriendos, especulativamente y sin mayor criterio de solidaridad, “salen fortunas” como precisó un afectado por la situación.
Y vender, además de tirar el precio abajo, tiene el triste inconveniente de ser interpretado como “ganancia” por los organismos recaudadores del Estado, con lo que, por ejemplo, cualquier monotributista que ha vendido una jaula, está obligado a cambiar de categoría a IVA y pagar sin siquiera haber cobrado ese IVA.
En lugar de solución se sigue cargando a las espaldas de los pequeños productores, por ahora en particular ganaderos, esta burocracia que sigue la línea de: “tu discapacitado es tu problema” aplicado a las catástrofes más o menos naturales. Lo de ganadería es solo para ejemplificar. Otros ámbitos de trabajo son también temas a abordar para resolver con paliativos.
Seria prudente que en lugar de paseos y pavadas como lanchas en la explanada de la casa de gobierno se tomen medidas realmente adecuadas para defender a los afectados, y abandonar el oportunismo de ver que ventaja se puede sacar sin importar consecuencias.
Jorge A. Temporetti.