El móvil de RADIO MÁXIMA pudo confirmar que una empresa local comenzó a desarrollar un proyecto en la histórica y abandonada construcción del Molino, actual barrio del corsódromo.
“Están limpiando y dejando en condiciones para que puedan alquilarse los galpones y/o espacios disponibles”, dijeron desde el sector inmobiliario ante una consulta.
El viejo Molino se ubica entre calles España, Alberdi, Goldaracena y Avenida Parque “Cándido Irazusta”, frente al corsódromo, lo que antes era la estación del ferrocarril.
Pudo saberse que están realizando arreglos y/o cambios de portones y puertas para brindar seguridad, como también fortaleciendo las construcciones antiguas.
En medio del abandono desde hace más de una década, ocurrieron diversos episodios. Actualmente habitan en el lugar, personas en situación de calle, y hace algunos años se cayó un adolescente desde varios metros, ya que como aventuras de jóvenes se subían a sacar fotos y divertirse.
El enorme inmueble fue adquirido por tres empresarios, uno de ellos de Gualeguaychú. Actualmente trabajan la empresa Loss, y también otra empresa metalúrgica especializada en techos y portones.
Historia del Molino
En Gualepedia puede leerse sobre la rica historia del Molino.
La historia del molino vinculado a la familia Goldaracena es el resultado de la convergencia entre una inmensa empresa familiar y uno de los establecimientos harineros más emblemáticos de Gualeguaychú.
*La Casa Goldaracena fue fundada en octubre de 1864* por Eusebio Goldaracena, un inmigrante español que comenzó con un comercio de ramos generales y rápidamente se transformó en uno de los acopiadores de cereales y frutos del país más importantes de la región. El éxito y empuje de esta firma llevó a la construcción de grandes galpones para el depósito de cereales cerca de la estación del ferrocarril, lo que dio origen al llamado *"Barrio Goldaracena"*. Tras la muerte de Eusebio, la empresa continuó expandiéndose bajo la conducción de su viuda y sus hijos, pasando a llamarse Goldaracena Hnos.
En esa misma zona ferroviaria y de barracas, operaba un establecimiento ajeno a la familia: el *Molino San Pablo, fundado por el pionero don Pablo Rossi y Cía. Este molino, que fue inaugurado oficialmente como un establecimiento modelo en junio de 1912, era capaz de producir hasta 300 bolsas de harina en 24 horas y **pasó a ser conocido popularmente como Molinos Concepción*.
La conexión directa entre la familia Goldaracena y este icónico molino ocurrió a fines del siglo XX. Tras consolidarse como una potencia industrial que incluso llegó a procesar el 25% de la producción mundial de lino con su Aceitera Gualeguaychú S.A., *en el año 1985 la firma Goldaracena adquirió el Molino Concepción S.A.* (que en ese momento era de capitales suizos).
Gracias a esta adquisición, *la empresa familiar logró una fuerte diversificación*, incorporando la producción de trigo, maíz, arroz, aceite comestible y alimentos balanceados a su oferta comercial.
Lamentablemente, esta última etapa de esplendor industrial duró apenas una década. *En el año 1995, la empresa de la familia Goldaracena fue declarada en quiebra*, poniendo un punto final a los 131 años de historia de una firma que fue un verdadero motor económico y social para la ciudad de Gualeguaychú.