El profesional manifestó que, aunque se observa mayor preocupación de los padres en la salud visual de sus hijos, se observó un incremento considerable hasta la fecha, de casos de miopía. “Después de la pandemia, el incremento esperado de miopía, aumentó en un 67%. Esa tendencia generada por la actividad cercana, se mantiene en niños y adolescentes, porque sigue siendo tendencia el exceso de actividad cercana”, explicó.
Balbi remarcó que la miopía generará además, modificaciones en la conducta de los menores. “El niño miope tiende a ser más introvertido, más del mundo corto porque ese es su mundo, no le va a prestar atención a un arco”, mientras que, respecto a su desempeño escolar, consideró que en algunos casos, tienen más predisposición a distraerse en clases. “Un niño que ve mal es un niño que no aprende, o no manifiesta su mala visión porque percibe que es lo normal porque no tiene un marco de referencia, y asume otras conductas, es el niño que está distraído porque está desinteresado, o le pregunta al compañero lo que dice el pizarrón”, sostuvo.