La planta de efluentes del Parque Industrial de Gualeguaychú (PIG), inaugurada entre 2018 y 2019, colapsó en su capacidad de descontaminación por falta de mantenimiento y opacidad financiera, lo que derivó en una denuncia ante la Justicia Federal.
Responsables clave:
CODEGU: Cuestionada por la gestión diaria, la falta de inversión técnica y el destino sospechoso de las expensas cobradas.
Municipalidad de Gualeguaychú: Responsable solidaria por omisión, al no fiscalizar ni auditar la planta tras aceptar su transferencia en 2018.
Impacto actual y consecuencias:
Crisis productiva: La planta está cerrada; las industrias frenaron o redujeron su producción, amenazando el empleo local y al comercio por la recesión.
Improvisación costosa: Los empresarios costean soluciones temporales de emergencia (camiones atmosféricos, baños químicos).
Daño reputacional: Se deteriora la imagen histórica de la ciudad como polo productivo sustentable, ahuyentando futuras inversiones.
Solución urgente: Realizar una auditoría técnica externa y transparentar el uso de los fondos para recuperar la confianza y deslindar responsabilidades judiciales.
*Ing. Juan Carlos Ísola.