Uno de los principales ajustes en el consumo, se da en la compra de alimentos, aseguraron algunos consumidores. Se compra menos carne, menos gaseosas y aseguran que el pescado también “está muy caro”.
“Antes comíamos asado todos los fines de semana. Llevamos pollo y cerdo”, dijo un vecino sobre el cambio en el consumo.
Los vecinos señalan que también debieron modificar los hábitos en el consumo de galletitas y gaseosas, sobre las que se opta por segundas y terceras marcas, más económicas. “Vamos buscando precios”, aseguran.
“Se tomaba mucha gaseosa, ahora tomamos agua. Ya no es como antes, tomábamos gaseosa todos los días. A veces llevo un poco de más y tengo que dejar en la caja porque se me pasa”, expresó una vecina.
En tanto que, respecto a otros productos básicos, señalan que el arroz dejó de ser el más accesible y que su precio alcanzó costos similares al de los fideos.
“El arroz antes era más económico, ahora está nivelado con los fideos. Me siento mal, porque en vez de progresar, estamos para atrás”, comentó una mujer.
Señalan que el impacto en compras de productos fijos para el hogar, en promedio, alrededor de los 150 mil pesos.
La mirada de los comercios
Por su parte, comerciantes reconocieron que los productos que adquieren de los proveedores sufren pequeños aumentos, mes a mes.
Indicaron que la elección de los consumidores se inclinó por la compra de productos sueltos de limpieza de segundas marcas.
“Tenemos aumentos del 2 y 3 por ciento, y eso se va sumando. Suben las primeras marcas. Nosotros tratamos de ofrecer promociones. Se llevan más productos sueltos, trabajamos muy bien con eso”, explicaron.