“Prefiero ver para creer”, dijo el ex presidente de la Delegación Argentina ante la CARU, Hernán Orduna, al referirse sobre la posible difusión de los 65 informes de monitoreos realizados hasta ahora en la planta de celulosa de Botnia-UPM de Fray Bentos. Orduna remarcó en RADIO MAXIMA que la contaminación que produce Botnia-UPM “es continua” y advirtió que “hay que tener cuidado con los que se dicen los más prolijos del mundo”.
Orduna expresó que “hay que ver de que se trata esta posible difusión, ya que se trata de una simple versión periodística, prefiero ver para creer. Tanto los datos de ingreso de monitoreo tanto a la planta de UPM Botnia en Fray Bentos como también las muestras que se han tomado al río Uruguay, vinculados con esa planta de celulosa, fueron enviados a los laboratorios canadienses y no están discutidos. Hasta 2013 el entonces canciller Timerman los publicó en la página oficial de la Cancillería. Lo que no había por parte del Comité Científico de la CARU, que es el que ingresa a la planta, un informe interpretando esos datos que arrojan los análisis practicados a la luz de la normativa vigente”.
Según Orduna, “Uruguay siempre pretendió olvidarse de cuál es la normativa vigente en el río Uruguay, usando de forma arbitraria y caprichosa las normas que rigen localmente para interpretar los datos que arrojan los monitoreos. El Derecho Internacional sostiene que la norma internacional prevalece sobre la local. En este caso la norma internacional es el Digesto, que es mucho más exigente que la legislación uruguaya. De acuerdo al Estatuto, lo que rige es el Digesto. Por ejemplo, en el caso de la temperatura del efluente líquido que UPM arroja al río Uruguay, se fijó un promedio de 19,8 grados anual y todo lo que supere esa temperatura significa contaminación. Siempre la temperatura que se midió era superior a esos 19,8 grados, pero como a los finlandeses esto no les convenía, la CARU Uruguay objetaba los datos, que demostraban que la contaminación de UPM Botnia es continua”.