“Hay niños entrerrianos de 10 a 15 años que llaman a la línea 135 de prevención del suicidio”, reveló una psicóloga

Estremecedores datos. La psicóloga Sandra Cislaghi publica una carta abierta al gobernador sobre la salud mental en la provincia.

25 Oct, 2026, 09:49 AM

“La línea 135, que uno tiene para acudir en caso de ideas suicidas, está recibiendo llamados de niños de entre 10 y 15 años… habría que preguntarle al gobernador cuál es el seguimiento que se le hace a esos llamados”, dijo la psicóloga entrerriana Sandra Cislaghi, que integra la Mesa de Salud Mental de la provincia.

 

La Línea 135 en la Provincia de Entre Ríos es un servicio telefónico gratuito, anónimo y confidencial de asistencia en salud mental y prevención del suicidio. La profesional publicó una “carta abierta” sobre la problemática al gobernador Rogelio Frigerio.

 

“El año pasado Entre Ríos tuvo el mayor índice de suicidios del país, duplicando la media nacional. Y este año, desde enero a junio se han notificado 418 intentos de suicidios. Y la mitad, corresponde a jóvenes de entre 15 y 19 años”, disparó la profesional.

 

“El gobernador tiene que estar a la altura de las circunstancias de esta situación grave que vivimos”, advirtió la profesional, quien además enfatizó que “los turnos tienen una demora de meses, y ante una crisis de angustia, la atención debe ser aquí y ahora”, manifestó Sandra Cislaghi en el programa Agenda Crítica, que conduce Fabián Magnotta por Radio Máxima de Gualeguaychú.

 

“Más allá de ser psicóloga y hacer clínica, soy una defensora de la salud mental desde el territorio. Hace dos meses constituimos la Mesa por la Salud Mental y desde allí venimos tratando de generar aporte para que puedan entender y reconocer la grave situación que atraviesan entrerrianas y entrerrianos”, dijo.

 

Sandra Cislaghi – Psicóloga. Ag. de Salud Mental de Entre Ríos. Carta Abierta al gobernador Frigerio

 

La carta abierta

 

Este es el texto completo de la carta abierta.

 

Señor Gobernador:

 

Le escribo como Psicóloga, desde ese lugar donde la salud mental no es un tema de agenda, sino una presencia cotidiana: la de quienes

llegan al consultorio, a la guardia, a la escuela o a la organización del barrio cuando ya no saben a quién acudir. Le escribo también desde una desilusión que no quiero callar.

 

Ayer, en La Vieja Usina, usted les dijo a cientos de jóvenes que existen espacios de contención y escucha, y profesionales capaces de brindar respuestas. Tiene razón. Pero, lo que no dijo es que los espacios son reducidos y que las y los profesionales están precarizados y desbordados frente a la demanda. Que los turnos están con demoras larguísimas. Qué el sistema de salud está colapsado

 

Por eso cuesta aceptar que, hace apenas siete meses, su gobierno haya presentado como respuesta a la angustia adolescente un asistente de inteligencia artificial. ORI puede orientar o derivar, pero no puede mirar a los ojos, sostener un silencio, advertir el temblor de una voz, ni acompañar a una familia en su noche más difícil. Lo que alivia no es un algoritmo , sino el encuentro humano.

 

Pero ese encuentro necesita condiciones: equipos interdisciplinarios con salarios dignos, centros de salud con equipos interdisciplinarios todos los días, dispositivos comunitarios territoriales y terapéuticos que no cierren por falta de fondos. Y eso se resuelve con presupuesto, planificación y decisión política.

 

Señor Gobernador, el sufrimiento psíquico no cae del cielo, tiene condiciones sociales. Lo vemos en quienes perdieron el trabajo o no llegan a fin de mes, en jóvenes endeudados que ya no logran

imaginar un futuro, en adultos mayores que eligen entre remedios y comida. El modelo económico que usted decidió acompañar convierte esa intemperie en norma. Y la intemperie, cuando se prolonga, enferma.

 

Cuando desde la máxima investidura del país se habla a diario con insultos, se señala al que piensa distinto como enemigo y la crueldad se vuelve estilo de gobierno, esa violencia no queda en las redes. Baja a las familias, a las aulas, a los vínculos. Usted, que conoce el valor del diálogo, no puede guardar silencio frente a ella.

 

El suicidio es hoy un drama nacional, pero en Entre Ríos no admite rodeos; durante su gestión, nuestra provincia registra la tasa más alta del país, casi el doble del promedio nacional. Detrás de cada número hay una historia y una oportunidad de cuidado que pudo haber llegado antes. Cuando la historia mire estos años, ese dato llevará la fecha de su gobierno. ¿Qué sentirá usted ese día?

 

Hace unos días participé después de casi 300 días nuevamente en la defensa en Comisiones del Senado entrerriano del proyecto de ley en salud mental que se construyó desde la Mesa por la Salud Mental de Entre Ríos, allí también participó el Ministro de Salud y obviamente senadores provinciales.

 

Fui con esperanza y salí con indignación. Escuché al ministro hablar de protocolos, plataformas y articulaciones, pero no de personas; ni de los equipos que no alcanzan, ni de las familias que esperan un turno, ni de quienes ya no están. Faltó sensibilidad y faltó comprensión de la tremenda crisis social que atravesamos. Si quienes deciden, no logran ver el dolor que tienen enfrente, ¿cómo van a legislar sobre él?

 

 

Por eso es necesario y urgente, minimamente, en primer instancia:

1.

Que fortalezca con presupuesto real los servicios de salud mental de la red pública y el primer nivel de atención.

2.

Que reconozca y garantice el funcionamiento de los dispositivos comunitarios territoriales y terapéuticos.

3.

Que convoque realmente a universidades, colegios profesionales y organizaciones territoriales a construir juntos políticas de cuidados preventivas y asistenciales.

 

Usted dijo que es mejor escuchar que hablar sin fundamentos. Le ofrezco eso: escucharnos. Y quienes hoy sufren no pueden esperar a que la política encuentre sus palabras, necesitan que encuentre respuestas.

Con respeto, y con la esperanza de ser escuchada.

 

Lic. Sandra E.B. Cislaghi

Licenciada en Psicóloga.

M.P. N - 1.219

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SALUD MENTAL