Creció la demanda en el comedor de la escuela Carlos Pellegrini y deben estirar los recursos

La escuela está en Primera Junta al Norte. Ahora se suman chicos de La Cuchilla y Los Espinillos, que van al comedor, pero el presupuesto no fue actualizado según la matrícula real.

24 Jun, 2026, 15:22 PM

La matrícula aumentó de 170 a 192 estudiantes en la escuela 106 Carlos Pellegrini, ubicada en avenida Primera Junta 1148, barrio de Carrefour. Creció el barrio Los Espinillos y desde allí llegan chicos que se quedan a comer, aunque todavía no están registrados en la provincia.

 

Entre 70 y 80 niños por turno utilizan el servicio de comedor. Desde la escuela aseguran que la necesidad no es solo alimentaria, sino también afectiva.

 

La directora de la escuela, Fernanda Costa, y la encargada de la cocina, Susana, comentaron en RADIO MÁXIMA, que desde la institución se hacen esfuerzos diarios para estirar los recursos disponibles en el comedor que les permitan alimentar a todos los estudiantes.

 

La escuela funciona en doble turno y cuenta actualmente con 192 alumnos. Entre 70 y 80 estudiantes por turno utilizan el comedor. La cantidad de estudiantes aumentó porque se incorporaron nuevos niños y niñas a la escuela en los últimos meses por la llegada de alumnos provenientes de otras instituciones.

 

"También tenemos alumnos nuevos de otras escuelas que vienen a comer, y esto suma la matrícula. Son los que se cambiaron durante el año", explicó Costa, quien agregó que muchas familias señalan que se mudaron al barrio tras acceder a un terreno o compartir vivienda con familiares.

Faltan más recursos

 

Durante la jornada escolar, los alumnos reciben desayuno, fruta, almuerzo y merienda, según el turno al que asisten. Sin embargo, desde la institución reconocen que la demanda crece mientras los recursos siguen calculados sobre la matrícula del año pasado.

 

"Estamos con la misma matrícula del año pasado, en ese momento eran 170 niños. Ahora son 190. Al comedor se quedan los del turno mañana, y los del turno tarde, entran antes, a las 12:40 para comer", señaló la directora.

 

“Tenemos alumnos nuevos de otra escuela que vienen a comer, y esto suma la matricula. Son del barrio Cuchilla y Espinillos”, detalló.

 

Todos los estudiantes reciben el desayuno, una fruta y el almuerzo. Mientras que los que asisten al turno tarde, ingresan un poco antes para almorzar, reciben la fruta y la merienda después de las 16 horas.

 

“Les encantan los guisos de arroz, de fideo, o fideos con salsa, milanesas con ensaladas”, contó Susana, sin embargo, señaló que, ante el incremento de la demanda, para asegurar que todos los estudiantes reciban su comida, el personal debe adaptar los menús.

 

"Si tocaba, por ejemplo, milanesas, ese día hacemos un guiso, para ir estirando, porque nos rinde mucho más y comen más. No dejamos a nadie sin comer", explicaron.

 

Comida y afecto

 

Fernanda y Susana destacaron que la necesidad no es solo de alimentación, sino también de contención para los estudiantes.

 

"Creo que hay más necesidad que antes, en todo sentido, no solo de comida, sino de afecto. Cocinamos, pero terminamos siendo contención para los niños. Te piden un abrazo, o nos dan dibujos o cartitas", contó Susana. En algunas oportunidades estas situaciones llegan a conmover al personal hasta las lágrimas, comentó.

 

La institución actualmente se encuentra a la espera de una actualización de las partidas destinadas al comedor desde provincia. “Nos dicen que van a aumentar un veinte por ciento en estos días, esperemos que sí, porque estamos con la misma matricula del año pasado, en ese momento eran 170 niños. Ahora son 190”, remarcaron.

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