Angustia de los argentinos residentes en Israel

Katy, una docente especial argentina que vive al norte de Tel Aviv, dijo en RADIO MÁXIMA tras el ataque del grupo Hamas que “lloro mis muertos, como lloro por la muerte de ellos”.

10 Oct, 2023, 10:21 AM

“Donde ellos quieren que haya muerte, va a haber vida. Vida nuestra y vida de ellos”, sintetizó la docente.

 

Kati relató que los ciudadanos están conformando grupos solidarios que reúnen juguetes, colchones, comida, ropa de abrigo y todo lo que se pueda mandar a las familias afectadas por los ataques.  

 

“En mi ciudad hay un pueblo que ama la vida y vamos a hacer todo lo posible para que nuestros soldados, los secuestrados y también los palestinos puedan volver a una vida de tranquilidad. Hay gente inocente que también está del otro lado”, sostuvo.

 

La ciudad tiene alrededor de 150 mil habitantes y se prevé que, en uno o dos días, vuelva a retomar las actividades habituales y que las personas vuelvan a salir para trabajar. Sin embargo, contó que todavía “el país está en shock” y que aún hay mucho temor, porque los atacantes son personas civiles que circulan entre la población, sin que puedan ser identificados. “Mucha gente está en situación de pánico, no salen a comprar ni medicamentos por miedo”, dijo Kati y agregó que hoy se informó sobre cien nuevas muertes, entre los que se contaron bebés y ancianos. También remarcó que otro sector de la población severamente afectado fueron las niñas y niños autistas, a quienes las sirenas constantes, los afectan a diario.

 

El panorama, contó Kati, se modificó completamente. Indicó que hay menos movimiento de autos, de gente, y que los días son silenciosos, pero que en la noche pasan aviones constantemente. “No dormimos tranquilos, estamos esperando siempre la próxima alarma”. En la ciudad y sus alrededores empezó a notarse la escases de alimentos como frutas y verduras y comparó la situación de incertidumbre con los primeros días de la pandemia.

 

Respecto al tratamiento de los niños frente a la situación adversa, contó que trabaja junto ellos para tratar de brindarles contención. “Les explicamos que los soldados están para cuidarnos, que hay lugares donde podemos estar seguros, les damos abrigos, colchas y hacemos actividades que les den una idea de protección sensorial”, relató.

 

Kati señaló que las tropas del ejército fueron convocadas a tareas de rastreo por tierra y vive la incertidumbre y la angustia de tener un hijo dentro de las fuerzas militares en estas circunstancias. “Normalizar la muerte es malo, tenemos que normalizar la vida, eso es lo que me enseñó mi hijo”, afirmó.

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