NARCOTRÁFICO

Airaldi dijo que compraba droga para consumo, negó tener una pista de aterrizaje y que a Rosario “íbamos de joda”

Airaldi declaró este martes, por segunda vez en el juicio donde lo acusan por jefe de una organización de dedicada al narcotráfico, tanto para la venta de drogas en Diamante, Paraná y la región, así como para grandes operaciones con avionetas.

21 May, 2026, 09:48 AM

El productor agropecuario no respondió preguntas y buscó rebatir las pruebas expuestas durante el debate en el Tribunal Oral Federal de Paraná que comenzó a fines de marzo.

 

Citó al director de Investigaciones de la Policía

 

En primer lugar, Airaldi abrió su declaración citando el testimonio del director de Investigación de la Policía de Entre Ríos, Ángel Ricle, quien declaró en una de las primeras jornadas del juicio: “Le preguntaron si sabían qué tipo de sustancias comercializaba la organización, y dijo que no. Que si había alguna prueba de pista de aterrizaje, que no había. Si sabía dónde compraba la droga, dijo que no. Dónde se vendía, dijo que no. Si había algún tipo de organización, dijo que no. Entonces quedó más que en claro que la organización ilícita que están queriendo demostrar, no es así”.

 

Luego, explicó lo referido al movimiento de avionetas en su campo y a la compra de combustible en Gálvez (Santa Fe). “Desde 2018 se prendían fuego las islas. La isla nuestra (El Pillo) fue una de las primeras. En el año 2021 se prendió en totalidad la isla nuestra, el 100%. Los galpones, un tractor. Fue la Policía de Entre Ríos, los Bomberos, la Prefectura. Se llamó al Gobierno y estuvieron yendo durante tres o cuatro días avionetas contratadas por la Nación”.

 

Recordó, al respecto, que “me pidieron si no le podíamos conseguir alguna pista de aterrizaje cerca de la zona de isla para que los aviones carguen combustible ahí por las dudas. Yo hablé con Carlos Sánchez, el dueño de la estancia de Los Ombúes, para ver si no tenía ningún problema. Dijo que no”, mencionó y agregó que “los aviones cargaban agua en la pista de Los Ombúes y se les abastecía de combustible. Cargaban agua en la pista de Gálvez también. Eso lo puede corroborar con todas las asociaciones de lucha contra el fuego de Entre Ríos”.

 

“En el año 2022 y 2023 también estuvieron trabajando en la zona. En la isla nuestra estuvieron en el 2023. En 2022 nosotros ya no los abastecimos de nada. Absolutamente nada”. En este tramo de su declaración, el imputado presentó documentación varia al Tribunal, como recortes periodísticos.

 

“Comprábamos, no vendíamos”

 

Airaldi abordó directamente los audios donde se escucha hablar de cocaína y los reencuadra como conversaciones entre consumidores. “Todos los que estamos acusados de esta famosa banda, la mayoría éramos consumidores. Es muy normal que entre consumidores uno diga 'haceme la ondita'. 'Haceme la ondita' no es vender, es comprar. Es: si tenés algún conocido que me la haga por 6.000, por 10.000, por 15.000. Se tomó en muchos casos a mi pareja (Jimena Burne) como que vendía. Ella nunca vendió, ni yo tampoco vendía. Comprábamos, pero para consumo, no para venta. Lo dije una vez y lo voy a seguir diciendo, porque es la verdad”, afirmó.

 

Luego, trazó una analogía para ilustrar su argumento: “Como un alcohólico termina su botella de vino y va a comprar al supermercado de la esquina y le dice: 'Jorge ¿no me fijás una cajita de vino'?. Bueno, los consumidores, cuando estamos consumiendo juntos, es muy normal que nos prestemos cocaína. Si yo económicamente podía comprar más que las demás personas, y si yo tenía y me pedían, y estaba consumiendo conmigo, convidaba. Como uno invita a una persona a tomar un buen vino. Yo convidaba. La realidad y la explicación es esa”.

 

Negó tener una pista de aterrizaje

 

Airaldi desmintió la existencia de una pista de aterrizaje clandestina en su campo: “No es una pista, señora presidenta. Es un camino interno de la estancia desde la época de mi abuelo. Si uno no lo mantiene limpio y desmalezado se hace monte de vuelta. Desmalezamos una o dos veces por semana. Ese camino va desde una punta de la estancia hasta la otra. La zona limpia tiene 3.500 metros. El resto es monte: usted va con el vehículo y pasa entre los árboles, con la barranca a la derecha”.

 

“Para mantener la trazabilidad de los animales de exportación -explicó en forma más técnica-, el animal no puede pisar tierra. Tiene que ir directamente de los corrales de carga hasta el frigorífico. Cuando se podía, entraban los camiones directamente del barco, se descargaban y se mandaban al frigorífico. La huella más chica que hay en ese camino tiene 40 o 50 centímetros. Es imposible que una avioneta baje ahí. Se rompen las ruedas. No existe una pista de aterrizaje”.

 

“Todos los testigos que tienen acá, ninguno en ningún momento, ni siquiera la policía, les puede decir: 'Acá está la avioneta, acá está la cocaína'. En ningún momento. Hablaban de que las camionetas salían cargadas con cocaína. ¿Dónde están las camionetas? Yo quiero ver las camionetas”, reclamó.

 

Lo que dijo de los testigos

 

El hombre cuestionó la credibilidad de los testigos de cargo, nombrando a cada uno e identificando el motivo de su enemistad: “Quiero saber si a esos vecinos, así como hicieron declarar gente acá, les preguntaron: ¿Usted alguna vez tuvo problemas con la familia Airaldi? ¿Usted tiene denuncia por la familia Airaldi? ¿Le usurpó tierras? ¿Le cortó el alambrado, le metió animales? ¿Alguna vez les preguntaron? Nunca nadie le preguntó. Hasta el día de hoy son testigos, pero no se sabe quiénes son. ¿Quieren que yo se los nombre? Yo se los nombro”, dijo Airaldi, y luego detalló.

 

“Marcelo Migueles o Marcelo Leiva (es la misma persona) fue portero de la isla. El mismo padre de mi expareja lo terminó echando por ladrón. Robaba terneros, carneros, palos de los corrales, combustible. Esa persona fue la que vino a denunciar que nosotros andábamos en el narcotráfico. ¿Por qué? Porque se lo echó por ladrón”, explicó.

 

“Sacando a la mujer de Manasero, todos los otros Arrozaygor (así se entendió el apellido) de la zona, desde la época de mi abuelo, siempre nos robaron animales, caballos, potrillos, palos. Nos meten ovejas y chivos. Y nunca se les preguntó si habían tenido algún problema con nosotros”, arremetió el imputado.

 

Luego apuntó contra uno tal Albornoz: “Este señor dijo que yo le había matado los caballos con una pistola. Esa persona vive desde hace años en terreno nuestro. Mi familia siempre le donó broza a la Junta de Gobierno. Roba animales, corta alambres, mete animales de él dentro del campo. Varias veces le encerramos los caballos con la policía, con denuncia, y tuvo que ir a pagar los resarcimientos para retirarlos”.

 

También se refirió a “la mujer de Petete Acosta”: “Esta persona y su marido nos venían robando. Se los echó, se los indemnizó, pero no se querían retirar del puesto. Tienen dos casas. Se cobró toda la indemnización como corresponde. Se cambió el candado. Con escribano público, como debe ser. Esa gente es la que habló también”.

 

“Este señor fue capataz muchos años de mi padre. Fue un ladrón muy grande. Se enteraron, se lo echó. Martínez (por otro testigo) nunca va a hablar bien de Guido Airaldi, ni de Vicente, ni de Leo Airaldi. No, porque se lo echó por ladrón. Pero nunca la Fiscalía le preguntó: '¿Usted tuvo un problema con los Airaldi? ¿Le deben? ¿Los denunció?' No, nunca nada”, cuestionó.

 

“Íbamos de joda, no a vender droga”

 

Luego, Airaldi negó que sus viajes a Rosario u otros lugares del país tuvieran que ver con el narcotráfico: “Íbamos de joda, de fiesta. Nunca a vender droga, ni a hacer cobranza en algún lugar raro. Íbamos por dos días y nos quedábamos 15 o 20 días de joda en el hotel. Éramos consumidores, comprábamos, pero no vendíamos. En ningún momento fuimos a un búnker, a una oficina, a una financiera a buscar plata. Las únicas dos financieras con las que trabajé en mi vida, legalmente, fueron ADCAP y Criteria: para compra y venta de dólares o inversión en acciones, con transferencias bancarias o cheques. Todo documentado”.

 

Las avionetas de empresarios y amigos

 

Con respecto a las avionetas, Airaldi dijo: “Mis primos tienen avionetas, empresarios de Paraná que ustedes conocen. El famoso 'Richard' que nombran en los audios: es Ricardo, el piloto de los aviones de Jorge Anadón. Yo tengo relación con Anadón, saben que es él hace réplicas de Bugatti, arregla aviones y los vende. Siempre mi padre me quiso hacer el curso de piloto. Empecé a hacerlo de grande. Una avioneta usada en buen estado no sale más de 200 mil dólares, como un auto de alta gama. Yo salía a pasear con ellos en los aviones. Nada más”, aseguró, al tiempo que mencionó a otros empresarios que intentaron venderles aeronaves en otras oportunidades.

 

“Soy intenso con el trabajo”

 

Más adelante, Airaldi se refirió al costado violento que le endilgan, a raíz de numerosos audios e incluso testimonios que lo describieron como un sujeto peligroso, que justificó como expresiones coloquiales sin intención real: “Pueden preguntarle a cualquier mujer que haya estado conmigo. Lo que más respeto en el mundo es la mujer.

Jamás le levanté la voz a una mujer. Soy intenso con el trabajo, sí. Pero de ahí a ser agresivo hay un paso muy grande. Amenazar a la gente, hay un paso muy grande”, aclaró.

 

“Creo que cualquiera de las personas que estamos acá, cuando hemos estado enojados, hemos dicho cosas de las que nos arrepentimos. No lo decimos porque lo vamos a hacer. Lo decimos porque estamos enojados. Somos seres humanos, de carne y hueso. Porque yo le haya dicho 'che, matalo'... pero es un dicho. Todos hemos pasado por eso. Pero de ahí a querer hacerlo, un paso enorme”, explicó acerca de uno de los audios que se reprodujeron en el juicio.

 

Uno de los enojos relacionados a su exempleada Soledad Touzet, quien un rato antes en su declaración lo hundió al relatar numerosos episodios en medio de una crisis de angustia, Airaldi recordó: “Nos cortaron el gas. La encargada de pagar la factura era Soledad. En la casa todo el sistema de agua caliente, agua fría, radiadores, es con calderas. Sin gas, no hay agua. Fue la única vez que yo les puedo decir que la reté a Soledad. Ni siquiera le levanté la voz. La reté, le dije: '¿Por qué siempre te estás olvidando?' Fue la única vez”, afirmó.

 

En este sentido, negó haber sido violento como jefe: “Con los empleados soy muy flexible con los días que van a trabajar, con las horas. Si un empleado me pide el día, la semana, irse de vacaciones, nunca le dije que no. Nunca. Puede preguntar a cualquiera de los que me conocen. En cambio, Gisel (por su expareja y madre de sus hijos) es muy alemana, muy estricta, muy recta. Capaz que ella sí tenía algún conflicto con Soledad, pero yo no”.

 

El vínculo con las fuerzas de seguridad

 

Parte de la acusación contra Airaldi refiere la relación considerada espuria con integrantes de la Policía provincial, principalmente. Un ejemplo es la construcción de una comisaría en una isla que regaló, de la cual tenía llave en su casa: “Esa cabaña la ocupaba la gente de Las Cuevas y la manejaban las monjas del Espíritu Santo. También se ocupaba como funeraria porque no hay funeraria en el lugar. En un momento se necesitaba con urgencia que hubiera una comisaría abajo, porque la de arriba no llegaba. Se instaló una comisaría, se paró el cuatrerismo. Por eso teníamos la llave de la comisaría”, recordó.

 

“Se hizo la comisaría flotante. Se donó la lancha con el motor. La Policía nos pedía que le arreglemos las cosas. Los servicios siempre se hacían en Delfín Náutica: nosotros cargábamos la lancha, la llevábamos, hacían el servicio, y se la devolvíamos a la Policía. Combustible, siempre se dio. Es normal en la zona de campo darle combustible a la policía rural. Si no, no puede moverse”, afirmó.

 

En este sentido, Airaldi aseguró: “En ningún momento hubo un arreglo, hubo una coima. Nada ilícito, nunca. En este Tribunal pasaron varios policías y ninguno dijo 'Airaldi nos coimeó'. Nunca. El que estaba trabajando en Diamante dio la casualidad que pasó a jefe del (puesto caminero del) Túnel subfluvial, los roles se van cambiando, y siempre hay algún conocido. Eso es lo que se llama 'la caminera es mía'. No es que yo pagaba para pasar sin carnet o alcoholizado. Si vos tenías el matafuegos vencido y conocías a alguien, decías 'preguntale a Gómez'. Eso es todo, señora presidenta”.

 

“No hay asociación ilícita”

 

“Acá no hay una asociación ilícita”, afirmó Airaldi en otro tramo de la ampliación indagatoria. “Por lo menos puedo hablar de mi punto de vista y de la gente que trabajó conmigo. Nosotros nunca nos dedicamos a ningún tipo de organización. ¿Soy estricto? Sí, soy re estricto con el trabajo. Si yo sé que te doy algo y que lo podés hacer en un día y yo te digo que lo necesito para ese día, hacémelo. Pero cuando necesiten una mano, siempre la van a tener. Sea quien sea”, contó.

 

Fuente: Análisis Digital.

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