PANDEMIA

29 de Noviembre de 2020

Preocupa en Uruguay el crecimiento de contagios y decesos por covid-19

Con el crecimiento de los fallecimientos por coronavirus, también se incrementaron los decesos de pacientes sin enfermedades previas: el 9% no tenía comorbilidades. Esta semana Uruguay superó la barrera de mil casos activos.

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Esta semana será recordada como aquella en que Uruguay superó la barrera de las mil personas cursando la enfermedad del COVID-19. Como la semana en que se sobrepasó el récord de positivos en un día y que, incluso haciéndose menos test que la semana anterior, se detectaron ayer 208 nuevos infectados. Pero también como el momento en que el gobierno apretó las clavijas al redefinir la estrategia en el combate a la pandemia, lo cual supone más testeos y más rastreos de los contactos.

 

Rafael Radi, la cara más visible del grupo de científicos que asesora al gobierno, había dicho a El País que siguiendo la clasificación de riesgo que establece la Universidad de Harvard, el confinamiento masivo se empieza a plantear cuando se entra en la zona naranja. Uruguay sigue estando en la zona amarilla, pero hay cinco departamentos que están más cerca del naranja que del verde.

 

Es el caso de Artigas, Rivera, Rocha, Soriano y Montevideo, donde ayer se detectaron nuevos brotes.

 

No solo eso: Uruguay lleva dos días consecutivos con más de 4% de test positivos sobre el total de los realizados. Esto indica, según había señalado Radi, que “hay casos que se están escapando” y tal vez ameritaría “tomar medidas antes de llegar a las (disposiciones) más severas”. Más del 5% de los exámenes que se realizaron ayer resultaron positivos.

 

El aumento de los contagios está redundando en un crecimiento de las muertes. Ayer falleció un paciente de 66 años, de Cerro Largo, y van 11 decesos en menos de dos semanas (la séptima parte de todas las muertes que el país acumula a lo largo de la pandemia). Los expertos estiman que las cifras seguirán en ascenso.

 

Pero en lo que también coinciden los especialistas es en que no solo habrá más fallecidos: también comenzará a cambiar el perfil de los mismos. Es una cuestión estadística. Fuentes de la salud señalaron a El País que estiman que se empezarán a registrar muertes de personas sin ninguna comorbilidad e incluso más jóvenes de las hasta ahora notificadas.

 

El profesor de la Cátedra de Enfermedades Infecciosas de la Udelar, Julio Medina, escribió en Twitter esta semana: “Es previsible que comencemos a ver casos clínicos con presentaciones menos habituales y en poblaciones diferentes (más jóvenes, sin comorbilidades)”.

 

Con él coincidieron varios especialistas. Otro integrante del Grupo Asesor Científico Honorario (GACH) dijo a El País que “al haber más casos, se pueden presentar más formas atípicas” en los procesos que llevan a la muerte de los pacientes.

 

De hecho, en el último informe epidemiológico del Ministerio de Salud Pública (MSP) con datos actualizados al 20 de noviembre, se constató que de las 69 personas que habían fallecido desde el comienzo de la pandemia hasta entonces, seis no presentaban enfermedades previas (casi uno de cada 10 fallecidos).

 

Pacientes internados

Otro de los cuadros que en el gobierno miran con atención es el del número de pacientes internados. Hace semanas que en sus informes el Sinae notifica que del total de infectados, hay un promedio de 12 pacientes en cuidados intensivos (ayer eran 15). Este viernes el presidente de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), Leonardo Cipriani, dijo que no quiere causar temor, pero “cuando un paciente se complica, se complica”.

 

“La mortalidad está aumentando, estamos con un muerto por día”, señaló Cipriani a Subrayado. Cipriani contó que tres de los cuatro pacientes que están en el CTI en el Hospital Español -hay nueve en total en hospitales públicos-, de 62, 66 y 69 años, requieren un respirador mecánico. El cuarto es un paciente de 36 años.

 

Estos cambios en los perfiles de los enfermos más graves podrían explicar que el tiempo promedio de permanencia en cuidados intensivos venga a la baja (se redujo tres días en cinco meses de pandemia) y, aun habiendo récord de activos, las camas ocupadas a la vez sigan siendo menos que las de mediados de abril.

 

Pero como casi todas las cuestiones en ciencias, la respuesta no es adjudicable a una única causa. El intensivista Luis Núñez opinó que, en principio, habría que pensar en “diagnósticos y tratamientos más precoces, y terapias más dirigidas (corticoides, estrategias de oxigenación, ventilación y anticoagulantes)”.

 

En esa misma línea, algunos epidemiólogos que asesoran al Ministerio de Salud vienen notando que buena parte de los fallecimientos de las últimas semanas no son pacientes de CTI, sino que acababan de ingresar a una hospitalización. La confirmación de esta percepción está a estudio del comité que audita las muertes en el país.

 

Sea como sea, este nuevo escenario sería la muestra estadística de un Uruguay que, siguiendo la escala de riesgo de la Universidad de Harvard, está en la zona amarilla pero acercándose al naranja.

 

“El sol no se tapa con la mano” y “desde el MSP estamos dejando el cuero”. Esas fueron dos de las frases que escribió ayer en redes sociales el ministro de Salud, Daniel Salinas, instando a la población a seguir con las medidas de precaución tras el pico de contagios de coronavirus del viernes.

 

El riesgo según la edad

Los cambios en el perfil de los fallecidos no alteran la gran tendencia: la probabilidad de requerir ingreso hospitalario se incrementa con la edad. Así lo deja en claro el último informe epidemiológico. Eso no significa que a mayor edad, más chances de infectarse. Solo refiere al agravamiento y las posibilidades de morir.

Porque a nivel de los contagios, el grupo de edad que va de 15 a 24 años es el que más explica el incremento de positivos detectados en los últimos dos meses.

El peso de los jóvenes en la transmisión sigue en aumento. En números se traduce así: a fines de setiembre ese grupo (de entre 15 y 24 años) era el 12,3% de los casos confirmados del COVID-19 en Uruguay. A fines de noviembre representan el 14,8%.

Las autoridades sanitarias insisten en reducir los círculos de contacto social. Para eso no hay edad.

 

Fuente: El País


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