SUPERACIÓN

14 de Abril de 2018

Alejandra se curó de un cáncer extraño y ahora es maratonista

Una paciente que perdió su ojo izquierdo a causa de un extraño tumor recibió una prótesis adquirida por el hospital. Ahora retomó su trabajo y además entrena para correr.

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Alejandra

El Hospital Centenario Gualeguaychú adquirió una prótesis ocular para Alejandra, una paciente que perdió su ojo izquierdo a causa de un extraño tumor. Ahora retomó su trabajo y entrena para correr maratones.

Para algunos, un problema físico o de salud es sinónimo de abatimiento, mientras que en otras personas despierta aún más la fuerza de voluntad para superar los obstáculos. Esta es la historia de Alejandra, esa mujer de la sonrisa predispuesta, que superó una intervención en su médula ósea; se extirpó un ovario; sobrellevó un cáncer ocular y hoy mantiene su casa, educa a sus hijos y entrena corriendo ocho kilómetros diarios.

"Tuve un melanoma coroidal en el nervio óptico, atrás de la retina y cerca del cerebro. Entre cinco millones de personas aparecí con este tipo de cáncer que es muy difícil de detectar para los médicos”, narró con naturalidad Alejandra y agregó que está viva “gracias al hospital y al Santa Lucía, aunque me extirparon el ojo porque no quedaba otra opción".

Desde el Centenario, "el Dr. Hugo Gorla, el coordinador Emiliano Zapata y el Servicio Social se portaron muy bien porque me ayudaron con los pasajes y compraron la prótesis que me indicaron desde el Santa Lucia", detalló. 

Ese elemento se debe colocar antes del mes de la operación para proteger el interior del cráneo, evitar quemaduras de los rayos solares y el ingreso de tierra o elementos extraños en la cavidad ocular.

"Al ser un caso muy raro, sigo con los controles en Buenos Aires ya que está el riesgo que aparezca también en el otro ojo. Los médicos dicen que, generalmente, en la retina no salen tumores y menos en la localización que yo lo tuve. Por eso me estudiaron durante una semana antes de la operación que se filmó para mostrarla en Congresos de medicina", resaltó.

Alejandra recordó que "los síntomas empezaron hace dos años y el diagnóstico del melanoma me lo dieron en el Centenario. Cuando me operaron el tumor ya tenía 2.5 milímetros de extensión y fue necesario extraer el órgano".

 

Fuerza de voluntad

Alejandra vive en la zona norte de la ciudad, es madre de cinco hijos, algunos ya independizados, y tiene a su cargo dos adolescentes que son excelentes alumnos en el colegio Villa Malvina. "Trabajo mucho, a veces, soy mucama en casa de amigas, preparo pastafloras y alfajores para vender porque estoy pagando el viaje a Bariloche de uno de mis chicos. Pero lo que más me gusta es salir a correr".

"Como tengo un problema de médula, los médicos me indicaron que el ejercicio físico oxigena la sangre y ayuda a que la médula trabaje bien. Entonces, corro casi todos los días una hora, hasta ocho kilómetros y tomo cuatro a cinco litros de agua diarios".

Sin embargo, con el cáncer también apareció otra barrera: "por el problema de la vista me discriminan y no me quieren dar trabajo. Conocí a Tulio que me dio un puesto de cocinera de jueves a domingos en un complejo de termas", contó.

La paciente es aplicada porque usa tanto el protector como la prótesis porque la "estética a mi me interesa mucho. Además, la necesito porque sino todo lo que llevo en la mano izquierda suelo perderlo". A la cuestión estética -donde nuestra cara es la carta de presentación ante la sociedad- desde el enfoque de salud se suma también mantener la fisiología craneal y evitar problemáticas a futuro en la órbita ocular.

"Lo que me mueve y me da fuerza de voluntad es el ejemplo de mi mamá Nélida. Ella trabajó 49 años en la Municipalidad, fue la primera cuidadora de plazas en la ciudad y cada madrugada se iba caminando hasta el parque Unzué. Regresaba a cuatro de la tarde y cocinaba para sus 11 hijos. Los varones fueron todos militares y las mujeres estudiamos y trabajamos". Sobre el recuerdo y la inspiración que ella significa en su vida, Alejandra sostuvo que "mamá nos enseño el orden y respeto. Sus hijos somos su reflejo. Fue una luchadora que se separó de mi padre cuando yo nací, aunque él fue cariñoso con nosotros, siempre estuvo ausente en lo económico para sostener la familia".

"Nélida es nuestra heroína, está en un pedestal y es un ejemplo por su fortaleza. Mamá siempre decía "las cosas son como son; lo que paso ya fue, es ayer y no se repite. No hay que lamentarse". Entonces, no me sirve quedarme en casa sentada lamentándome, tengo que seguir día a día", dijo emocionada.

Con ese legado y esa fuerza de voluntad, Alejandra es una de las pacientes que demuestra que el Hospital Centenario cumple con su misión de acompañar, estar presente y mejorarle la vida a quienes sólo tienen acceso a la salud pública.- 


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